Ikea... Nuestra segunda casa... Elvira y Luis, convertidos en arts gurú de TAV, gran empresa tecnológica en plena reconversión trendy, tienen ante sí una nueva misión estética.
Nuestros jovenes modelos, conocidos en el informatic show business por su gracejo y su savoir faire, se enfrentan al reto de transformar una gran interprise, líder en el sector, pero anclada en el "no vaquero y sí al pantalón de pinza", en la máxima exponente del futuro mediático interestelar. Algo así como Barberella, pero en muebles nórdicos.

En esta ocasión, Luis calza
Dynamo vintage, jeans de
Cheap Monda
y, chaleco tostado de
Zara, camisa de
Ralph Laurent y c

haqueta de
Harrod´s, adquirida en
Corachán y Delgado. La prenda perteneció a un héroe de la II

Guerra Mundial, fallecido de un tiro en la sien izquierda. Afortunadamente, la chaqueta no sufrió ningún desperfecto. El fallecido, Sir Marwell De Pemberley, del condado de Lincolnshire, dejó en uno de sus bolsillos una protesis dental que Luis apovechó para dar de comer a su hamster sirio.
Elvira envuelve sus sinuosas curvas en un atrevidísimo
Cheap Monday uncleanead, camiseta de
Viktor & Rolf (se conocieron gracias a ella y le dedican todas sus colecciones), chaqueta en punto de
Zara,
Ray Ban aviador, su siempre ideal
Vuitton ajedrezado, un foulard antracita de
Scooter, y un calzado con una historia única. Samantha Fox se las donó antes de hacerse las tetas en la discoteca Banana's de Palma de Mallorca. Se trata de unas tennis boots de colección limitada
Reebook que, si bien su valor económico hoy por hoy es elevadísimo, dada su rareza, su valor sentimental, evidentemente, las convierte en algo imponderable. Samantha ha declarado a The Sun que querría devolver las tetas pero, jamás, volvería a ceder sus kids.

Nuestros modelos posan delante de los armarios de
Lab Room donde, tras un sábado de arduo trabajo intelectual, esperan recuperar un tono facial óptimo para degustar una sabrosa pata pollo. Con piel.


Daniel, de
Pepe Jeans, camisa blanca de Hackett y cardigan en verde musgo de
Escorpion vintage (no podía ser de otra forma) escoge un número de
Vogue de la década de los 80´s del archivo histórico de Elvira en el que poder inspirarse para asistir a una exposición de instalaciones audiovisuales, una creaciones de unas monjas belgas ciegas que, previamente a la revolución informática, tejían blondas de pastelería con sus meñiques.
Detalle del botín plano de Daniel, repujado en Toledo.